jueves, 29 de enero de 2015

Fueron tantas cosas


 Fueron tantas cosas 
las que yo sentí, 
que tras de las rejas, 
de cara a tus ojos, 
me oyeron decir: 

Dime que me quieres, ¡dímelo por Dios! 
aunque no lo sientas, aunque sea mentira, 
pero dímelo. 
Dímelo bajito, 
te será más fácil decírmelo así, 
y el "cariño" tuyo será "pa" mis penas 
lo mismo que lluvia de mayo y abril. 
Ten misericordia de mi corazón, 
dime que me quieres, dime que me quieres, 
¡dímelo por Dios! 

Te quiero más que a mis ojos, 
te quiero más que a mi vida, 
más que al aire que respiro 
y más que a la madre mía. 

Que se me paren los pulsos 
si te dejo de querer, 
que las campanas me doblen 
si te falto alguna vez. 

Eres mi vida y mi muerte, 
te lo juro, compañero; 
no debía de quererte, 
no debía de quererte 
y sin embargo yo te quiero. 

Por mi salud, yo te juro 
que eres pa mí lo primero, 
Y me duele hasta la sangre 
de lo mucho que te quiero. 

No se me importan tus canas 
ni el sentir de los demás, 
lo que me importa es que sepas 
que yo te quiero de verdad. 

Soy de tus besos cautiva. 
Y así escribí en mi bandera: 
Te he de querer mientras viva, 
compañero, mientras viva, 
y hasta después que me muera...
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